lunes, 2 de septiembre de 2013

Así, en alguna conversación con Dios...



Con lagrimas en los ojos y recordando mucho, luego de haber sentido el dolor más feo que he sentido jamas, quise escribir algo, esque uno va olvidando con el tiempo lo que siente...

Por el miedo que sentía al solo pensar en la posibilidad, de esas veces que uno juega a pensar en tonteras, mi madre le pedía a Dios, así como quien reza, así en alguna conversación con Dios... que nunca le haga pasar por el dolor de perder a un hijo. Supongo que por la experiencia de haber visto a mi abuela, su madre, pasar por eso. 

No tiene nombre, pero recuerdo exactamente como me lo describió mi madre que se sentía. Es el alma, un dolor de los senos, la vida misma, la angustia y una parte de uno mismo que falta. 


Uno piensa en todo, hasta en querer ser uno el que ya no esté y cambiar el lugar, no se, esque la Cami era bacán, mas que yo, full bacan cuando jugábamos cartas, cuando íbamos al cine, cuando íbamos de compras, cuando pese a su edad del burro y su carácter nunca me decía que no. Sin exigir mucho ni condicionar nada. Siempre me quiso más o por lo menos me lo hacia saber. Uno siempre pudo haber hecho más, pero el pensar que el tiempo compartido fue de mucha calidad ayuda muchísimo.

Sin juzgar lo que estaba haciendo Dios o en que estaba pensando por ahí la madrugada del 06 de julio, yo creo que le pediré lo mismo que le pidió mi madre y le ofreceré mi vida, misma a cambio. Lo haré desde lugares muy altos para que me escuche mejor y se lo diré gritando para que no diga que no me escuchó.
Así, en alguna conversación con Dios...